El viernes pasado miraba a mi jefa leer el diario. De reojo, claro. Me gusta mirar a la gente vivir su cotidianidad cuando no sabe que la miran. Es ahí -quizás el único momento del día- cuando se pueden visualizar auténticamente.
Como decía, el viernes miraba a mi jefa leer el diario. Es increíble cómo un acto tan pequeño puede decir tanto sobre una persona.
La vi pasando de páginas rápidamente. No se detuvo ni medio segundo en los líos de la educación, los asesinatos y asesinados, las alzas del dólar, las novedades gubernamentales. No. Lo primero que hizo fue pasar la páginas con una desesperación infantil con dirección a la sección de "vida social".
Una vez ubicada en su área de interés leyó cada nombre y revisó cada foto con una concentración tal que se debe haber olvidado de todos nosotros que estábamos ahí alrededor.
Para mí, cuando uno lee el diario establece prioridades que son como un mapa de uno mismo. Tengo teorías al respecto:
1. Hay quienes parten por deportes y siguen con economía: Creo que esas personas son bastante centradas en sí mismas, atienden primero a las noticias que verdaderamente los afectan y luego, si queda tiempo, vienen el minuto de prestarle algo de atención a lo que afecta a otros. No hay nada de malo en centrarse en uno mismo. Me parece lo más normal que hay. Este patrón se da principalmente en hombres.
2. Hay quienes parten por espectáculos: No quiere decir que sean superficiales, pero sí que sienten desinterés, quizás tedio, por el día a día. Parece más interesante el acontecer farandulero que el nacional o internacional, porque es tanto más motivante. Finalmente, es otra forma de centrarse en uno mismo, evitando prestarle demasiada atención a los pesares ajenos.
3. Hay quienes parten por las noticias nacionales o internacionales: No son mejores ni peores personas que los otros, pero sin duda tienen una conciencia mayor de su papel en la historia. Probablemente nunca lo han pensado, pero internamente saben que tienen un papel en la historia del mundo contemporáneo y no pretenden perderse ni un detalle de las novedades. Son ciertamente más generosos, porque para constituir sus propias prioridades empiezan por entender el mundo que los rodea.
Por otro lado son excelentes conversadores en potencia, ya que además de que la información es poder, es una fuente generosa de tema de conversación.
4. Hay quienes -como mi jefa- parten por la vida social: ¿Qué se puede decir? Creo que es la peor categoría de todos los lectores de diarios. Son personas que no se interesan por los acontecimientos del mundo que los rodea -ni por los superficiales ni por los relevantes-, sino que su interés está simplemente en la visibilidad que las personas tienen en un cúmulo de eventos exclusivos y excluyentes que vienen a ser como un denominador automático de quién es "exitoso y estiloso" y quién no figura más en cartelera y debe ser olvidado.
En el caso particular de mi jefa, podríamos decir que no me sorprendió el patrón con el que se correspondió. Resulta gracioso: hay personas que se escapan de las noticias para no ver; otros que las enfrentan para verlo todo; mientras, otros, las valoran sólo en cuanto les permirte ser vistos.

